Destinos menos turísticos para visitar durante un crucero por el Mediterráneo

Destinos menos turísticos para visitar durante un crucero por el Mediterráneo

El Mediterráneo es conocido por sus destinos icónicos como Barcelona, Roma o Atenas, pero quienes buscan experiencias auténticas y menos concurridas pueden encontrar joyas escondidas que ofrecen historia, cultura y paisajes sorprendentes.

Para viajar a los siguientes destinos te recomiendo usar el buscador www.crucerosmediterraneo.com donde podrás encontrar los mejores cruceros en las zonas que te vamos a recomendar y disfrutar de un itinerario más tranquilo, evitando las multitudes que suelen caracterizar los puertos más populares. Estos lugares permiten sumergirse en la esencia local, degustar gastronomía típica y descubrir rincones que conservan su identidad original.

  1. Kotor 

Kotor se sitúa en la costa del mar Adriático y destaca por su bahía única, con un paisaje que recuerda a un fiordo debido a sus montañas que se elevan directamente desde el agua. Su centro histórico está protegido por antiguas murallas construidas durante la dominación veneciana, y conserva un diseño urbano con calles estrechas, plazas y pequeñas iglesias que mantienen vivo el ambiente medieval.

El puerto de Kotor recibe barcos de tamaño moderado, evitando que la ciudad se llene de turistas de manera excesiva. Los visitantes pueden pasear por el casco antiguo, disfrutando de su arquitectura y rincones con encanto, o aventurarse a subir hasta la fortaleza de San Juan, desde donde se obtienen panorámicas espectaculares de la bahía y sus alrededores. También es posible explorar los pueblos cercanos utilizando coche o bicicleta, lo que permite descubrir la zona de manera tranquila y pausada.

Este destino combina historia, paisajes de gran belleza y una atmósfera relajada, convirtiéndolo en un lugar perfecto para quienes buscan cultura, naturaleza y vistas que parecen sacadas de una postal. Su autenticidad y tranquilidad lo hacen muy especial.

  1. Sicilia

Cefalú es un pintoresco pueblo situado en la costa norte de Sicilia, donde se combinan playas de arena clara con un casco histórico medieval. Sus calles estrechas y empedradas invitan a pasear y descubrir rincones llenos de historia. La catedral de estilo normando, reconocida como Patrimonio de la Humanidad, es uno de sus mayores atractivos.

El puerto de Cefalú recibe cruceros pequeños, lo que permite disfrutar de un ambiente tranquilo y cercano. La imponente Rocca de Cefalú ofrece vistas espectaculares del mar y de la localidad desde lo alto. Los restaurantes de la zona destacan por sus mariscos frescos y la calidad de los vinos regionales. Este lugar es perfecto para quienes desean descansar y disfrutar de un ritmo de vida relajado, lejos del ajetreo urbano.

  1. Monemvasia

Monemvasia es una pequeña isla conectada al continente mediante un puente angosto, famosa por sus construcciones bizantinas y sus calles empedradas que conservan el encanto de épocas pasadas. La localidad se organiza en dos zonas: la inferior, repleta de tiendas y lugares para comer, y la superior, donde se hallan restos medievales y se disfrutan vistas espectaculares del mar Egeo.

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Este destino no suele formar parte de los itinerarios habituales de cruceros, lo que permite visitarlo sin grandes aglomeraciones. Pasear por sus estrechos callejones permite descubrir rincones secretos, como diminutas capillas, y probar productos locales, incluidos los vinos típicos de la región. Su ambiente histórico y su tranquilidad lo convierten en un lugar ideal para quienes desean experimentar la cultura griega de manera auténtica y alejada del turismo masivo. Monemvasia ofrece un viaje al pasado con la ventaja de disfrutar de paisajes marinos únicos y momentos de calma en un entorno cargado de historia.

  1. Collioure

Collioure es un encantador pueblo situado en la costa francesa de Cataluña, poco reconocido pero lleno de encanto. Su atractivo ha inspirado a pintores famosos, quienes dejaron huella en la vibrante paleta de colores de sus calles y edificios.

Quienes lo visitan pueden recorrer el puerto de pescadores, conocer el imponente castillo real y relajarse en sus playas serenas. Los mercados locales ofrecen productos frescos y auténticos, permitiendo sumergirse en la vida típica mediterránea.

Los cruceros que hacen parada en Collioure suelen ser de menor tamaño, lo que facilita disfrutar del lugar sin las multitudes que se encuentran en ciudades más grandes. Esto convierte al destino en una experiencia tranquila y agradable para explorar con calma.

  1. Bonifacio

Bonifacio, ubicada en el extremo sur de Córcega, es reconocida por sus imponentes acantilados de piedra caliza y su antigua ciudadela. Sus calles estrechas y empedradas, junto con un puerto lleno de encanto y vistas al mar Mediterráneo, crean un escenario que cautiva a todos los visitantes.

El puerto pequeño limita la llegada de grandes cruceros, lo que mantiene la localidad tranquila y poco concurrida. Los turistas pueden recorrer la ciudad histórica, hacer paseos en barco para admirar los acantilados o disfrutar de calas cercanas. La mezcla de patrimonio, paisajes naturales y un ambiente sereno hace de Bonifacio un destino mediterráneo lleno de encanto y calma.

  1. Pylos 

Pylos, en el Peloponeso, es un lugar cargado de historia y rodeado de entornos naturales impresionantes. Su puerto ha sido relevante desde tiempos antiguos y hoy acoge cruceros medianos, lo que permite conocer la zona sin grandes aglomeraciones.

Entre sus tesoros destacan la fortaleza de Palamidi, la playa de Voidokilia y vestigios arqueológicos que cuentan la historia local. Los visitantes pueden pasear junto al mar, recorrer senderos naturales y probar la cocina típica en restaurantes familiares.

  1. Hvar

Hvar es una isla croata famosa por sus playas, campos de lavanda y arquitectura renacentista. La ciudad principal, que lleva el mismo nombre, conserva plazas y edificios antiguos con clara influencia veneciana, ofreciendo un paseo por la historia en un entorno encantador.

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Su puerto recibe barcos pequeños, lo que permite recorrer la isla de manera tranquila. Los visitantes pueden explorar senderos naturales, descubrir calas escondidas y probar productos locales como aceites de oliva y vinos. Hvar combina naturaleza y patrimonio cultural, siendo un destino ideal para quienes buscan belleza mediterránea sin las multitudes de otros lugares turísticos.